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El perro en la historia y mitología china

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Los restos arqueológicos de perros encontrados en oriente sugieren que fueron domesticados en muchos lugares en distintas épocas, pero en el año 2009 un equipo de arqueólogos organizado por Peter Savolainen perteneciente al Instituto Real de Tecnología de Estocolmo publicó un análisis del ADN mitocondrial de alrededor de 1.500 perros hallados en el Viejo Mundo, que echaron abajo las teorías anteriores sobre el tiempo y lugar donde se había producido la domesticación de los perros, que según este estudio, se remontan a muchos siglos atrás en China.

El estudio sugiere que los perros fueron domesticados en un solo lugar y tiempo, hace menos de 16.300 años al sur del río Yangtze, dice Savolainen, quien postula que el perro moderno evolucionó a partir de una población de aproximadamente de 51 lobas durante varios cientos de años. Esto coincide en el mismo tiempo y lugar con el origen de la agricultura del cultivo del arroz en China. Aunque todavía se sigue discutiendo este tema, parece probado que los perros podrían haberse originado gracias al contacto y la convivencia con los primeros agricultores, o cazadores recolectores que llevaban una vida sedentaria.

Recientemente, un equipo liderado por el biólogo Robert Wayne de la Universidad de California en Los Angeles, ha podido demostrar que el ADN de los perros domesticados está emparentado muy estrechamente con el ADN de los lobos grises del Oriente Próximo, y que un muestreo más detallado de lobos originarios de China apoyaría la teoría de su equipo de un solo evento de domesticación.

El perro en la historia del arte en China

A partir del siglo X d.C., la representación de la vida y las costumbres de los pueblos nómadas en China en las artes plásticas, se convirtió en género pictórico habitual en el país. La caza y los juegos a caballo (Polo), pasatiempos que los chinos habían abandonado en el siglo VIII d.C., son retomados de nuevo y se convierten en los temas favoritos de los artistas. En el Museo del Palacio Nacional de Taipei, se encuentra un rollo vertical, fechado en 1200 llamado Kublai Kan de caza, de la Dinastía Song donde hay representada una escena de caza del emperador Kublai Kan a lomos de su caballo, acompañado por su perro sabueso.

El perro en la astrología china

El cómputo del tiempo durante la Dinastía Sui, a principios del siglo VII d.C. era medido mediante el calendario lunisolar chino, dividido en seis meses de 30 días y seis meses de 29 días; cada tres años se incluía un mes corto suplementario para compensar la diferencia entre el año solar y el mes lunar. En sus cálculos, los astrónomos chinos tomaban como referencia el planeta Júpiter y su movimiento respecto a los movimientos solares. Puesto que Júpiter emplea doce veces el tiempo del Sol para recorrer su órbita, los años se agrupaban en ciclos de doce. El ciclo sexagesimal de años y días se obtenía de la combinación de dos índices, los diez “troncos celestes”, nacidos del acercamiento entre las cinco fases y el yin y el yang, con las doce ramas terrestres, simbolizadas desde la Dinastía Han por los doce animales del Zodíaco. Las doce figuras, eran representadas con un cuerpo humano y cabeza de animal, uno de los cuales era el perro. El perro en la astrología china es uno de los doce animales del ciclo zodíaco chino, relacionado con este calendario.  El  Año del perro se asocia con el símbolo . El carácter  hace referencia al animal físico y  al animal del zodiaco. Representa la ternura, la fidelidad y la felicidad. El segundo día después de la celebración del Año Nuevo Chino, está considerado como el cumpleaños de todos los perros en China y ese día quienes tienen perros, los miman, cuidan y agasajan especialmente.

El perro en la vida doméstica

A principios del primer milenio antes de Cristo, la cría de animales domésticos había aumentado lo suficiente como para satisfacer las exigencias de alimentación y ofrendas de sacrificio de la población en la China septentrional. En el sur del país, en cambio, la variedad de alimentos siempre había sido mayor e incluía entre otros animales, monos, perros y serpientes. Los perros guardaban las propiedades e incluso cumplían ciertas funciones medicinales: el hígado de perro servía para combatir la disentería. Durante la Dinastía Han, tanto el pueblo como la corte se distraían con las habilidades de pájaros, perros, gatos, grillos y saltamontes, que eran muy apreciados en los espectáculos circenses y en las peleas de animales.

El perro en la mitología china

Foto cortesía de: Ray Wewerka http://www.flickr.com/photos/picfix/

Foto cortesía de: Ray Wewerka
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Desde la Dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.) aparecen los Perros de Fu como los guardianes del palacio imperial. Estas figuras llamadas “Perros de Fu”  protegen al emperador, velando por la pureza del comportamiento de los funcionarios en el poder. Se les llama también “leones coreanos” o “perros de Buda” y su función principal es proteger la ley y castigar la corrupción.

Los leones coreanos están a la entrada de multitud de palacios, templos, y monumentos funerarios. Se les liga directamente con la defensa de los débiles, y están considerados como preservadores del juego limpio y vigilantes del poder.

Estos animales son también conocidos como “perros de la felicidad” o “perros celestiales” y son emblemas de valor y energía, complementos indispensables de la sabiduría. El simbolismo de los leones de Fu es considerado, asimismo, en los estudios sobre el Feng Shui que los asocia con la vigilancia, el juego limpio y la defensa del débil. La primera representación de leones Fu se remonta a la Dinastía Han, en el arte chino, hacia el 208 a. C. y hasta el 221 d. C. Sin embargo, durante casi 400 años no se vuelven a encontrar y solo reaparecen en la Dinastía Tang (618-917 d.C.).

Foto cortesía de: Martina Asia http://www.flickr.com/photos/91874831@N03/

Foto cortesía de: Martina Asia
http://www.flickr.com/photos/91874831@N03/


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
El perro en el budismo 

Su introducción en el arte chino coincide con el budismo. La popularidad de este ser híbrido se fundamentó entonces en su simbolismo. El arte budista mostró a los leones, desconocidos hasta entonces, como seres benéficos y maestros de los felinos. El León de Fu era protector de edificios sagrados y defensor de la ley. Los leones solían colocarse flanqueando portales de instituciones de negocios, de templos y, en general, de lugares habitados por gente distinguida. No era raro tampoco ver a estos leones sagrados guardando tumbas o frente a edificios de gobierno para asustar malos espíritus. Con el paso de los años se asentó la costumbre de regalar estos leones al Emperador representándolos en esculturas, tapices u otras artes plásticas.

El budismo empezó a ganar adeptos en China en el siglo II d.C. y muy pronto alcanzó gran popularidad, hasta convertirse en uno de los grandes sistemas religiosos del país, junto al taoísmo  y el confucianismo.  En los pueblos y ciudades de China se representaban obras sobre el personaje Rábano en el transcurso de la festividad budista anual de Avalambana. Algunas duraban varios días y contenían tantos adornos que casi se perdieron los detalles de la historia original y la obra se transformó en puro entretenimiento. En dicha obra se cuenta que Buda tenía un discípulo virtuoso llamado Rábano, que tuvo que emprender un largo viaje. Antes de partir, Rábano le confió a su madre, la señora Puerro, una suma de dinero que habría de dar a los monjes budistas que llamaran a su puerta. Pero en ausencia de Rábano, la madre no dio nada a los monjes y cuando volvió su hijo le mintió y le dijo que había cumplido sus deseos, a consecuencia de lo cual murió y fue al infierno, donde sufrió terribles torturas. Rábano, apiadándose de su madre fue a buscarla en el infierno y cuando la encontró, el carcelero le dijo que sólo el mismísimo Buda podría liberarla. Fue a ver a Buda y le contó la lastimosa situación de su madre, éste sintió piedad por ella y tras el festival de Avalambana, liberó a la señora Puerro. Buda le dijo a Rábano que para encontrar a su madre debía recorrer las calles de la ciudad en la que vivía pidiendo limosna hasta llegar a la casa de un hombre rico. Al llegar allí, saldría un perro negro que le tiraría de la túnica. El perro era su madre. Rábano siguió las instrucciones de Buda y encontró al perro. Pero su madre no recobró la forma humana hasta que Rábano hubo recitado las escrituras durante siete días y siete noches ante la pagoda de Buda, confesando, orando y observando abstinencia.

Los hindúes y los budistas creen que todas las formas de vida reencarnan como parte de su propia evolución espiritual. El concepto de alma grupal está presente en las enseñanzas de Zaratustra, que le preguntó al creador Ahura-Mazda cuál era el destino de la conciencia de un perro cuando éste moría.  Según el Vendidad, obra del propio Zaratustra, Ahura-Mazda respondió: “¡Oh sagrado Zaratustra!, se marcha en una corriente de agua donde, de mil perros y mil perras, una pareja -un macho y una hembra- de los Udras (perro de las aguas, quizás una foca o una morsa) que habita las aguas adquiere su ser”.

El perro en el chamanismo mongol

En los mitos chamanísticos sobre la creación aparecen gatos y perros. Hace mucho tiempo hubo una época en la que los mares del mundo eran sólo barro y las montañas poco más que montículos. Después, Dios creó al primer hombre y a la primera mujer con arcilla y les puso un perro y un gato por guardianes mientras él iba a coger las aguas de la vida eterna al manantial de la inmortalidad, pero en su ausencia el demonio distrajo a estos animales ofreciéndoles leche y carne y orinó sobre los seres recién creados. Dios se enfadó al ver mancillado el bonito pelo de su obra y ordenó al gato que lo lamiera para limpiarlo, excepto el de la cabeza de los humanos, el único que había quedado intacto. Con su áspera lengua, el gato quitó todo el pelo sucio que pudo y dejó unas zonas pilosas en las axilas y junto a las ingles y después Dios le colocó este pelo que había arrancado el gato al perro. A continuación roció a los seres que había creado con arcilla con las aguas sagradas del manantial eterno, pero debido al ultraje del demonio no pudo concederles vida eterna.

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About Maite Rodriguez

Los animales ya estaban aquí cuando llegaron los humanos. Ellos llegaron antes, pero supieron hacernos un hueco...Me gusta comunicar, la fotografía, los ordenadores, los gadgets e internet. Soy una friki normal.


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